"Vivos se los llevaron, vivos los queremos"

Modesta Catalán

Cuerpos con sueños, cuerpos con vida

Por Nelly Calderón de la Barca
A la memoria de Modesta Catalán González, soldadera zapatista

Viví parte de mi infancia en dos pueblos del estado de Guerrero, lugar donde nació mi madre y desde donde pude atestiguar cómo la pobreza y la violencia son parte de un mismo tejido. En el primero de ellos, constaté cómo una bella geografía puede convertirse en una condena si para contar con servicios médicos requieres caminar kilómetros interminables.

Siendo niña observaba que el único elixir que le quedaba a los adultos era el alcohol y que mezclado con cualquier provocación hacía brotar machetes, cuchillos y pistolas, arsenal cotidiano para liberar la tensión y saldar cuentas pendientes ya que la justicia nunca llegaba por otro lado; en una de esas afrentas murió mi abuelo.

En el pueblo de mi bisabuela Modesta, compañera de Chon Díaz, combatiente zapatista, no quedaba más que luchar como ellos lo hicieran un siglo atrás por tierra y libertad o emigrar para escapar del destino que vaticinaba su nombre: Mayanalán (Mayanalistli) “lugar de hambre” en náhuatl. Fue así como mi abuela, tíos y primos dejaron atrás los paisajes del Alto Balsas y atravesaron la frontera sin documentos.

En el viaje infinito por una vida digna no solo se despidieron de Guerrero, cada uno renunció a su nombre y apellido para lograr trabajar en Estados Unidos, ¿cómo podrían haber conseguido un pasaporte si ni siquiera accedieron de manera sistemática a la educación?, ¿cómo imaginar otras posibilidades si en su tierra desde hace varias décadas se ha dejado de cultivar alimento y hoy por hoy se siembran cuerpos?

A un mes de la desaparición de 43 jóvenes cercanos al terruño, me pregunto cómo retornar al origen y encontrar cuerpos sin hambre, cómo volver y abrazar cuerpos con sueños, cómo andar de nuevo sus caminos y encontrar sin tropezar cuerpos con vida, ¿Cómo ayudar a sanar a la tierra de mi madre?

Mis plegarias van por ti, Guerrero.